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viernes, 9 de octubre de 2015
martes, 2 de junio de 2015
LAS DOS AMIGAS
Eran dos amigas bastante íntimas, la castaña Leonor y la
morena Antonieta, que gustaban hacer todo juntas y se tenían toda la
confianza del mundo. Se reunían a tocar el piano juntas, a pintar flores al óleo
y a pasear en carros de caballos. Esta relación continuo así por bastante
tiempo, y de alguna forma hizo que mermara en las dos la necesidad de buscar
pareja. Tal situación sucito una implacable preocupación en la madre de Leonor,
que de inmediato intento conseguirle pareja a su hija. La señora puso manos a
la obra desesperadamente. Le presento primero a un médico de mediana edad, que
a pesar de tener un comportamiento algo romántico y amable, solo provocaba
aburrimiento en la joven.
En una ocasión decidió presentarle por sorpresa a un
joven escritor, en una zona bastante arbolada y romántica, en los márgenes de
un lago lleno de patos, gansos, cisnes, nenúfares y juncos. Ese día iban Leonor y Antonieta tan
juntas como siempre. Llego el joven al lugar, con la gallardía típica de la
juventud masculina a bailar un rato danzas campesinas con la joven. En pleno
baile, el joven intento conquistar a Leonor. Al parecer el brillo azulado de los ojos del
hombre sedujo de una cierta forma sexual a la chica, dejando con cierto estado
de desconcierto a Antonieta. Con el jubiloso y rosado rostro de la señora,
Leonor y el joven se internaron cerca de la hiedra que precedía a los juncos,
para dejar sucumbir todas sus pasiones en un resumido beso. En pleno beso cierta pesada insatisfacción
nublo la mente de Leonor y se alejó descortésmente del joven. Con la mente
dándole vueltas, Leonor llego hasta el
lago, que a esa hora se comenzaba a llenar de cierta neblina. En eso vio venir
lenta y elegantemente a un enorme cisne
muy blanco, al que algunas plumas parecían resplandecerle de manera
azulada. Una vez que el animal estuvo a
escasos centímetros de ella, le hablo telepáticamente, diciendo: -Has de seguir
lógicamente lo ilógico de tu corazón, porque ahí, en lo no entendible, entraña
el fuego de la verdad, y esa verdad es la menos estéril de las verdades, es la
verdad más hermosa, la verdad del amor-. Una vez que el ave dijo su parlamento
interno se alejó lentamente de la muchacha. La muchacha, pues, entendió el
valioso mensaje del animal y al volver a donde estaba Antonieta la tomo de la
mano, para el enojo de su madre y el muchacho, y se reunió con ella en la hiedra que a esa hora se
llenaba de un brillo nuboso y anaranjado, para desencadenar sus más profundas
pasiones, que provenían del verdadero amor y ternura que ambas entrañaban.
Desde ese entonces la madre de leonor pudo comprender que su
hija jamás se separaría de Antonieta, que era algo más que su amiga.
jueves, 19 de marzo de 2015
EL PINTOR/VAMPIRO CONTINUACION
DIARIO DE BEATRIZ DUATO
Madrid, España
3 de octubre
Mi amiga
Eugenia, la de pelo moreno, se ha quedado en mi casa. Ayer llego de Paris tan
asustada que no quiso comer. Hoy Eugenia se levantó muy temprano, tomo una
cajita de música que tenía en mi ropero y me despertó con su cancioncilla.
Después bajamos a desayunar unas
deliciosas tartas de durazno. Al
parecer Eugenia ya está mejorando.
Esa
misma noche
Eugenia ya ha mejorado bastante, así que salimos a
pasear por el barrio a la luz de la luna. En eso vimos que un hombre muy
elegante se nos aproximaba de detrás de un farol.- ¡Es Gustave!, ¡Es Gustave!-
grito Eugenia y el hombre se alejó de nosotras.
Cuando regresamos a la casa, Eugenia se postro en un
escritorio de mi habitación que está
frente a una ventana y miro ensimismada a la luna, que parecía seducir a las ramas de los arboles e
influir con el viento sobre ellas.
Madrid, España
5 de octubre
Hoy es un día muy especial para mi madre, la actriz
Cristina Duato, pues tendrá una función en el majestuoso teatro real de Madrid,
interpretando Edipo rey. Mi madre empezó a actuar a los 21 años y aunque
algunos decían que ya era muy grande para comenzar, entro al taller de teatro
de un renombrado actor y así, con constancia y pasión, saco a relucir su gran
talento actoral. Hoy a sus 50 años es una actriz respetable y gran admiradora
del arte en general, como cualquier artista. En nuestra casa hay esculturas
grecorromanas en cada habitación, varios paisajes, escenas grecorromanas, de
caza y bucólicas. También tenemos un piano vertical en la pequeña sala en la que se pone a ensayar
sus papeles. Alguna vez tuvo un maestro de piano, cuando estaba enamorada de
Franz Liszt, de su obra y del hombre mismo. Así que aprendió a tocar bastante
rápido hasta lograr un estilo suave y delicioso. Justo ayer estaba tocando el Libestraum de su amado Liszt y pude
notar que derramaba en cierta forma sangre al tocarlo.
En fin, durante las últimas semanas se la ha pasado
ensayando su papel en la habitación del piano que hace las veces de sala de
ensayo de danza y teatro. En este momento se encuentra haciendo unos ejercicios
de relajación, pues no debe ser fácil presentarse en un teatro como ese, ante un público tan vasto.
Por
la noche
Salimos con mi madre, quien se veía muy relajada,
para tomar un carro de caballos que nos llevaría al teatro real.
Llegamos antes de que comenzara la obra y por ser
conocidas de la actriz a mí y a Eugenia nos dejaron pasar. Sonaba la voz del
director que estaba dando las últimas indicaciones y luego de un rato empezó a
llegar la gente. El teatro se llenó y finalmente se abrió el telón. Sonaron los
esplendorosos aplausos y comenzó el primer acto. Este Edipo resulto muy
convincente dirigiéndose a la muchedumbre que iba a pedirle el remedio contra la peste.
El turno de mi madre llego cuando su papel, Yocasta,
le decía a Edipo que no se preocupara de las afirmaciones del oráculo. Nunca
había visto actuar a mi madre y me impresiono su fuerza dramática y sobre todo
que realmente vivía su personaje; durante la obra no era otra más que Yocasta,
la esposa de Edipo.
En fin, termino la obra y el resultado me pareció
bellísimo, sobre todo y honestamente por la
participación de mi madre; si, esa Yocasta, reina de Tebas, que el
público tanto celebro terminada la obra era mi madre. El éxito fue tal que al
final de la obra el director de escena decidió organizar un baile improvisado
entre actores y público. Ahí había un pianista- un hombre de mediana edad,
delgado, alto, calvo y de nariz prominente - que había estado acompañando las
diversas escenas de la obra así que, por instrucciones del director, comenzó a
tocar el vals de la suite del lago de
los cisnes de Tchaikovski para que bailara la gente. En ese momento Eugenia fue
al baño y entro al teatro el mismo hombre que habíamos visto aquella noche. Lo peor llego
después; Ese hombre invito a bailar a mi madre. A pesar de que le dije en voz baja que no era confiable, ella quiso
bailar con él. Así, mientras seguía
sonando el vals de Tchaikovski, todos fuimos testigos de cómo el hombre mordió
a mi madre con unos colmillos que de pronto le habían aparecido. ¡Es un
vampiro!, grito la gente y un policía le disparo en la sien, acabando su
horroroso deseo para siempre.
sábado, 28 de febrero de 2015
EL
PINTOR/VAMPIRO
CARTA DE
EUGENIA BAZILLE A SU AMADO FRANCISCO ROMERO
Paris, Francia
20 de septiembre de 1880
Amado, me gustaría estar contigo en Madrid, pero
como sabes, tenía que visitar a mi prima de parís que tanto nos ha apoyado.
Recuerdas de la vez que nos ayudó a pagar la renta de aquella casa, jamás lo
olvidare, porque me acuerdo que no tenías dinero en ese entonces para pagarla.
Pues bien me quede en su casa que es bastante amplia y elegante. Lo que más me
intrigo fue una hermosa escultura de cupido que tenía en el jardín y ya te
imaginaras cuantas cosas más habría en él; por ejemplo unas bellísimas rosas
que cada que me levanto a verlas, su perfume me incita a bailar.
Esta tarde en un café cercano no sabes a quien me he
encontrado; al mismísimo pintor Gustave Caillebote que estaba pintando una
escena del café de lejos. Ya había visto antes sus pinturas y ¡que pinturas!, sabe
traducir muy bien la poesía en cada lienzo ¡y que técnica! Le pedí un autógrafo
y amablemente me regalo el cuadro del café que estaba haciendo ¿puedes creerlo?
Además de ser un cuadro hermoso, el gesto que hizo el señor Caillebote no tiene precedente y hacen de la
obra toda una joya, como los también bellísimos aretes dorados que me acabo de
colocar.
Espero verte pronto amado.
CARTA DE GUSTAVE CAILLEBOTE A JEAN AUGUSTE RENOIR
21 de septiembre
Mi apreciado amigo, sabes cómo me encanta tu manera
de pintar a la figura humana, por tal motivo me interesaría mucho comprarte uno
de estos días alguno de esos armónicos cuadros.
Cambiando de tema, no sabes que Dulce momento me
lleve ayer mientras pintaba una escena de un café; una bonita muchacha de pelo
moreno y vestido negro se acercó a mirar como pintaba y mostro interés en ella.
No sé qué tendrían sus ojos, pero te juro que desprendían un hermoso brillo
romántico. Espero encontrármela de nuevo, esta vez decididamente la pintare.
CARTA DE FRANCISCO ROMERO A EUGENIA BAZILLE
23 de septiembre
Madrid, España
Yo también espero que estemos juntos lo más pronto
posible para ir al restaurante de Don Antonio a probar sus Jamones y
salchichones tan deliciosos y para ir a visitar el museo del Prado que tanto te
gusta. Hablando de eso yo espero ir a dicho museo muy pronto, me ha dado por
ver los cuadros de los antiguos maestros. Ya regresa por favor todos te
esperamos aquí.
CARTA DE EUGENIA BAZILLE A FRANCISCO ROMERO
24 de septiembre
Pues que puedo deciros, París…hermoso. Ahora mismo
estoy sentada en un parque. Esta anocheciendo y ya te imaginaras, los faroles
apenas iluminan la explanada e incendian la parte arbolada y misteriosa del
parque. Esa parte deja al descubierto una atmosfera mezclada con algunos
colores verdes, naranjas y azules. Esta escena es tan romántica que me hace
recordarte. Ahora mismo han llegado unos músicos, uno toca el clarinete y otro
el acordeón. Que bella experiencia, la atmosfera y la música se unen para crear
un conjunto verdaderamente romántico.
Disculpa si me pongo muy pictórica pero todo está aquí, los verdes, las
naranjas, los amarillos, los rojos, los violetas y los azules celestes sobre todo
entremezclándose con este vals. Espero verte pronto, que ahora disfrutare de la
música.
CARTA DE JEAN AUGUSTE RENOIR AL DIPLOMATICO PAUL
BÉRARD (MECENAS DE ARTE).
28 de septiembre
Ayer llego mi amigo Gustave Caillebote, quien por
cierto tiene una técnica pictórica bastante exquisita, a mi casa, pues me había
dicho que me quería comprar un cuadro. Además tenía su estuche de pinturas, un
lienzo y un pequeño caballete. Se sentó en el sofá y le ofrecí un café. Pasamos
a mi estudio que es bastante pequeño, aunque es mi refugio favorito y le enseñe
varios cuadros con los que quedó fascinado. Luego de revisar algunos decidió
llevarse uno de mi colección de muchachas al piano y otro de una muchacha en el
campo. Gustave me dijo que le acompañara, pues iría a buscar a aquella bella
muchacha que había visto antes. Recuerdo que estaba lloviendo esa tarde
mientras caminábamos por las calles de un hotel. Entonces Gustave, para su
suerte, se topó con la chica que tanto insistía, que iba con vestido y paraguas negro. Le pidió que se dejase retratar y ella
accedió bastante feliz. Él se refugió debajo de un balcón y se sentó a pintarla
en medio de la acera. Mientras algunas personas volteaban a ver lo que hacía,
curiosas, otras le reprochaban su decisión de pintar justamente en la acera.
Sorprendentemente Gustave termino todo el cuadro en unas horas y el resultado
fue delicioso. La muchacha se impactó por la belleza del cuadro y le agradeció
ampliamente que le pintase. Luego él le pidió su dirección y ella la anoto en
una servilleta.
Si quieres venir a ver la obra, o incluso intentar
comprarla, ve con Gustave, ya sabes donde vive, te prometo que vale la pena.
CARTA DE EUGENIA BAZILLE A SU AMIGA BEATRIZ DUATO
30 de septiembre
¿Qué tal tu famosa madre,rubia? no te creerás lo
que te voy a contar: ¡conocí al pintor (si se le puede llamar así) Gustave
Caillebote, y ayer me invito a cenar!
Bueno, me invito calamares y percebes que deguste como nada en el mundo. Luego
me pidió un buen vino de esos que sacan los franceses en sus campestres
viñedos. Por cierto el vino era bastante suave.
Luego del restaurante me pidió que le acompañase al
cementerio a visitar la tumba de su madre. Fuimos al cementerio, que por cierto estaba
bastante florido y con cientos de estatuas de querubines y ángeles. Justamente
acababamos de visitar la tumba de su madre y el me tomo de la mano y dijo:- No
sabes cuánto extraño a mi madre en estos momentos, necesito a alguien que me
consuele-. Entonces delicadamente me beso y espero no se entere Francisco,
intercedí gustosa. En eso vi como que un querubín movía su brazo señalando a
Gustave y le salían lágrimas, no puedo equivocarme, ¡en serio lo hizo! Lo más
inaudito sucedió después. Gustave me
seguía besando, cuando de pronto pude ver como sus caninos incrementaban de tamaño sobrenaturalmente e intentaba darme
un mordisco. Fue tanta mi sorpresa que corrí despavorida hacia mi casa. Ahora
mismo estoy aguardando el tren que va de Paris a Madrid, espero me recibas en tu casa...
CONTINUARA...
miércoles, 18 de febrero de 2015
LA MANSIÓN (cuento)
Partimos mi hermana y yo al colosal navío cuyo destino era
la nebulosa costa de escocia. Ya dentro nos acomodamos en una apacible
habitación que tenía un escritorio, un cello, una lechuza disecada y la añorada
cama donde íbamos a dormir. Mi hermana, que era una bailarina bastante
brillante y además una hábil y sentida cellista simplemente tomo el
instrumento, un arco y brea que estaban ahí como esperándola y comenzó a tocar
una sonata de Bach tan elegante que me inundo de cierta altivez y empecé a
imaginar que bailaba con un apuesto caballero. Luego del allegro elegante, mi
hermana toco un adagio melancólico que me incito a incorporarme al escritorio.
Saque del equipaje uno de mis cuadernos, un frasco de tinta y una pluma. Yo era
escritora y encontré el amaderado sonido del cello idóneo para inventar algún
cuentito para niños o algo…lo que fuera y escribí:
-Ahí en la pradera, cada
tarde salía de su campestre morada el
señor conejo a pasear a los sembradíos. Un día, ya de regreso, salió detrás de
un árbol el temible cobrador de impuestos Don lobo queriendo acabar de una vez
por todas con las deudas del conejo, comiéndoselo. En eso de un agujero de los
sembradíos salió un extraño duendecillo inglés y le dijo al conejo:- Vamos,
sígueme-. Ambos entraron al agujero que se cerró de la nada, dejando al lobo
completamente inútil. El duende llevo al conejo a un larguísimo y enorme túnel
por donde caminaron por 3 días y sus noches. Finalmente el duende le mostró una
impresionante mina de oro al conejo, presumiendo que era de su propiedad. El
duende le obsequio un costal de oro al conejo y le dijo que lo usara con
sabiduría.
El conejo volvió
jubiloso a su hogar y pudo comprarse una lujosa casa, pagar todas sus deudas y
armar un negocio de pasteles que al poco rato obtuvo mucho éxito. Los
deliciosos pasteles llegaron a los oídos de su alteza real, el príncipe, que ordeno al
conejo que hiciese un enorme pastel de fresa para su boda con una bella
duquesa.
Llego el día de la
elegantísima boda y el conejo apuradamente comenzó a hacer el pastel. Tan
apurado estaba por terminarlo que uso otras cantidades en la receta. Inmediatamente después llego un comisionado
real por el pastel inacabado, al que el conejo le rogó que le esperase un
tiempo para que estuviese listo. Una vez listo el pastel fue llevado en una carroza real junto al conejo.
Llegaron al enorme
palacio, donde rondaba la gente más elegante imaginable, una soberbia orquesta
e incluso la ilustre presencia del cardenal. El príncipe estaba muy molesto por
la tardanza del pastel y le sobraban ganas de atacar violentamente al conejo.
Se sirvió el gran pastel a los comensales y se vio como algunos comenzaron a
desmayarse y otros a bailar
jubilosamente como entre las rosas, pues la nueva receta había superado en
delicia a todas las que había hecho antes
el conejo. El príncipe justamente nombro primer pastelero real de la
corte al conejo y este se mudó felizmente al palacio y su suntuosidad-.
Ya habían dado las doce cuando termine mi cuentito y mi
hermana ya se hallaba plácidamente dormida. El silencio fue roto cuando comenzó
a sonar música celta en la parte principal del barco; sonaban el acordeón, los
violines, las mandolinas y los zapateados de una forma hermosa y ruidosa. Me
daban ganas de unirme a la celebración, pero el temor por los varoniles marinos
pudo más que yo y me lance a la cama.
A la mañana siguiente arribamos a un puerto escoces, donde
nos recibió la agradable niebla británica.
El nebuloso puerto con sus rusticas casas y un curioso
tranvía me pareció un lugar apto para esbozar en mis poemas. Para llegar al
tranvía que nos llevaría a Edimburgo, tuvimos que caminar por un mercado de
pescado. Íbamos caminando serenamente, cuando reparamos en un misterioso
vendedor con una bolsa de papas en la cabeza. Le pregunte-¿Por qué tiene esa
bolsa-.-Lo mejor sería que jamás lo supieras-.-¡Por favor!, no puede ser tan
malo-.-por estas tierras se cuentan mucho relatos extraños, y yo verdaderamente
soy parte de ellos-.-por favor, he visto las cosas más horribles, no puede ser
tan malo-. El hombre lentamente se quitó la bolsa y pude vislumbrar que su cara
era mitad humana mitad de anguila y mi hermana y yo nos persignamos y corrimos
al tranvía del susto, sin mirar atrás.
Ya dentro del tranvía nos tocó sentarnos en la parte trasera que era
lúgubre, oscura y perfecta para servir de inspiración a algún cuento macabro,
como todo lo que había en ese puerto.
Vimos una bolsa de mariscos abandonada que contenía dos anguilas medio
vivas y un cangrejo que todavía estaba vivo y preferimos irnos paradas, ya que
el tranvía iba lleno. Luego de dos horas
llegamos a Edimburgo y nos hospedamos en una elegante posada en la sección de
arriba. Eran las 7 pm y mientras mi hermana descansaba yo decidí bajar a una
curiosa fuente que estaba en el patio. La fuente tenía unos agradables papiros
y algunas ranitas, de manera que me gano la curiosidad de atrapar una y
abalance mi mano sobre ella. En eso vi que entre la purpurea niebla emergía un
elegante caballero. Él se aproximó hacia mí y dijo dulcemente: -¿Cómo te
llamas?-.- ¿yo?, susanna, ¿y usted?-.-Wilhelm-. Me beso la mano y con una
mirada ardiente dijo:- Es un placer, susanna-.-Igual, lord Wilhelm-.-¿a qué te
dedicas, dulce dama?-.-soy escritora, escribo de todo, novelas fantásticas, de
misterio, cuentos para niños, poesía, guiones teatrales y para el recién
inventado cinematógrafo. Sabe, lo amo y creo que podría llegar a ser el más
palpable medio para la poesía-. –A mí también me gusta, pero todavía más las
chicas escritoras, ¿Cómo les puede caber tanto en la cabeza?. Me gustaría
invitarle al cinematógrafo de Londres-.-Sabe, mañana por la mañana mi hermana y
yo vamos a Londres, usted podría venir…-.-Por supuesto, Milady-.
Al día siguiente dicho y hecho tomamos el tren que va de
Edimburgo a Londres mi hermana lucia, Wilhelm y yo. En el tren comencé a
escribir algunos poemas sobre las majestuosas colinas por las que pasábamos y las bucólicas escenas de pastores con sus ovejas.
Luego de algunas horas de viaje llegamos finalmente a
Londres. Salí muy emocionada de la estación y un carruaje que era de parte de
nuestro tío fallecido nos llevó a la zona sur. Llegamos a la antigua mansión
que el nos había heredado y no pude recordar casa más hermosa; tenía un
enrejado enorme, un jardín muy florido, varios tipos de sauces y varias
estatuas bíblicas y griegas. También recuerdo un bellísimo estanque en cuyas
aguas se alcanzaban a ver carpas y para mi sorpresa algunas salamandras. Decidimos entrar y nos recibió un mayordomo, sir
James, que tenía la casa muy limpia y en orden. Apenas y me creía la enorme y
bellísima mansión que ahora era nuestra, con sus grandiosos cuadros, su larga
mesa y sus candelabros. Me fui acomodando en la que sería mi habitación, que
era muy espaciosa y además tenía un enorme retrato de un hombre del siglo
pasado.
Decidí salir al romántico jardín y me senté en una banca de
hierro que estaba cubierta por las hojas de un sauce a contemplar el sereno
estanque. Sentí el romance de su quietud y de pronto vi como algo oscuro voló
encima de la escultura de un ángel. Era un cisne bastante grande que enseguida
bajo al estanque. Al principio me asuste de su llegada, pero reconociendo su
adorable figura me le quede viendo. Lentamente el cisne se fue transformando en
un hombre musculoso, barbudo y muy alto que se aproximó a mí para besarme.
Luego se volvió a transformar en cisne y se perdió en la oscuridad del
estanque.
domingo, 4 de enero de 2015
Espanto de sorpresa
Hola, les dejo mi primer cuento:
El miraba con arrobo esos enormes ojos amielados. Fascinado estaba con sus cejas afiladas, su nariz recta, sus mejillas rojizas. Su rostro era armónico, cual sinfonía de haydn, enmarcado por el castaño mas genuino, cual húmedo roble. Su figura era tan sensual como lo podían ocultar sus religiosas ropas. El se limitaba a admirarla en la red hecatombe que llaman F y se desvanecía con cada foto que guardaba en su muro. Deseaba tomarla sutilmente por detrás, descubriendo su clara túnica y devorar con la lengua su inmaculada raya. Luego desnudar sus pies de armiño y besarlos como cachorro hasta frotar con ellos su enorme y suculento miembro, fundiendo sus largos y divinos pies con ella. La musa puritana se desprendía de sus ropas tan enérgica como gacela de pradera y abalanzaba sus manos sobre la vara, con la sutileza del cisne. Ahora ella penetraba sus secretos con un solo dedo.
En su humilde instancia el no podía hacer mas que juegos prohibidos ;ante el haz de la luz mas lunática se entrego a unos juegos todavía mas prohibidos. Se retorcía en la cama hincado y dando vueltas con los ojos blancuzcos y una inevitable sonrisa de satisfacción. El se transmutaba en si, en su yo mas primordial e inhóspito, en su yo mas consciente de lo inconsciente. El ahora era animal del fruto prohibido, animal que respira de la luz azuleja y enamorada.
Al día siguiente, desde su anacrónica laptop penetro en la cuenta de la doncella, hecho lo cual le costo un ojo y la mitad del otro, pero finalmente siendo un maestro hacker pudo descifrar la compleja contraseña que entrañaba. Ahí encontró algunas fotos que le mostraban muy seguido en la catedral metropolitana, hecho que le convención de darse unas vueltas por ella.
Luego de una semana, el hombre arribo al tenebroso camión que hiba de santa martha a constitución y de constitución llego a salto del agua. De salto del agua llego a pino suarez y de pino suarez al zócalo. Entonces como espectro sediento llego a la descomunal catedral y sintió una electricidad infinita inspirada por lo inmenso. Entro tímidamente por uno de los antiguos portales y vislumbro un inmaculado y larguísimo haz de luz que era una pincelada de la presencia de algo sobrehumano. Caminaba y los muros se abalanzaban al techo, tan soberbios como toda la elegancia humana podía dar.Al parecer se celebraba una elegante boda y no de cualquier pareja sino de una europea de estirpe. Inmediatamente entro fue detenido por dos hombres de negro. El pobre se llevo fina impresión y cierto miedo al ver que su amada estaba en un púlpito . En ese momento de uno de los sepulcros de la catedral irrumpió una criatura tan horrible como si hubiera sido escupida del rincón mas ardiente del infierno y toda la fina concurrencia, que no era poca, se quedo atónita. Algunos se desmayaron y otros huyeron tan rápido como sus piernas se los permitieron. La bestia tenia unas alas gigantes de murciélago, un rostro entre humano y murciélago con algunos escasos mechones blancos. Despego de sus oscura tumba hasta el rincón mas alto de la catedral y ahí se quedo. En medio del caos los guardias intentaron dispararle a la bestia sin éxito y el hombre entro corriendo hacia el púlpito. El desvistió a la monja tan rápido como pudo y de alguna forma sus gritos rompieron los delicados oídos de la criatura. La bestia voló formidablemente hasta el púlpito y tomo de los hombros al hombre, llevándolo pesadamente por un portal de la catedral y difuminándose en la inmensidad del nublado y melancólico cielo.
El miraba con arrobo esos enormes ojos amielados. Fascinado estaba con sus cejas afiladas, su nariz recta, sus mejillas rojizas. Su rostro era armónico, cual sinfonía de haydn, enmarcado por el castaño mas genuino, cual húmedo roble. Su figura era tan sensual como lo podían ocultar sus religiosas ropas. El se limitaba a admirarla en la red hecatombe que llaman F y se desvanecía con cada foto que guardaba en su muro. Deseaba tomarla sutilmente por detrás, descubriendo su clara túnica y devorar con la lengua su inmaculada raya. Luego desnudar sus pies de armiño y besarlos como cachorro hasta frotar con ellos su enorme y suculento miembro, fundiendo sus largos y divinos pies con ella. La musa puritana se desprendía de sus ropas tan enérgica como gacela de pradera y abalanzaba sus manos sobre la vara, con la sutileza del cisne. Ahora ella penetraba sus secretos con un solo dedo.
En su humilde instancia el no podía hacer mas que juegos prohibidos ;ante el haz de la luz mas lunática se entrego a unos juegos todavía mas prohibidos. Se retorcía en la cama hincado y dando vueltas con los ojos blancuzcos y una inevitable sonrisa de satisfacción. El se transmutaba en si, en su yo mas primordial e inhóspito, en su yo mas consciente de lo inconsciente. El ahora era animal del fruto prohibido, animal que respira de la luz azuleja y enamorada.
Al día siguiente, desde su anacrónica laptop penetro en la cuenta de la doncella, hecho lo cual le costo un ojo y la mitad del otro, pero finalmente siendo un maestro hacker pudo descifrar la compleja contraseña que entrañaba. Ahí encontró algunas fotos que le mostraban muy seguido en la catedral metropolitana, hecho que le convención de darse unas vueltas por ella.
Luego de una semana, el hombre arribo al tenebroso camión que hiba de santa martha a constitución y de constitución llego a salto del agua. De salto del agua llego a pino suarez y de pino suarez al zócalo. Entonces como espectro sediento llego a la descomunal catedral y sintió una electricidad infinita inspirada por lo inmenso. Entro tímidamente por uno de los antiguos portales y vislumbro un inmaculado y larguísimo haz de luz que era una pincelada de la presencia de algo sobrehumano. Caminaba y los muros se abalanzaban al techo, tan soberbios como toda la elegancia humana podía dar.Al parecer se celebraba una elegante boda y no de cualquier pareja sino de una europea de estirpe. Inmediatamente entro fue detenido por dos hombres de negro. El pobre se llevo fina impresión y cierto miedo al ver que su amada estaba en un púlpito . En ese momento de uno de los sepulcros de la catedral irrumpió una criatura tan horrible como si hubiera sido escupida del rincón mas ardiente del infierno y toda la fina concurrencia, que no era poca, se quedo atónita. Algunos se desmayaron y otros huyeron tan rápido como sus piernas se los permitieron. La bestia tenia unas alas gigantes de murciélago, un rostro entre humano y murciélago con algunos escasos mechones blancos. Despego de sus oscura tumba hasta el rincón mas alto de la catedral y ahí se quedo. En medio del caos los guardias intentaron dispararle a la bestia sin éxito y el hombre entro corriendo hacia el púlpito. El desvistió a la monja tan rápido como pudo y de alguna forma sus gritos rompieron los delicados oídos de la criatura. La bestia voló formidablemente hasta el púlpito y tomo de los hombros al hombre, llevándolo pesadamente por un portal de la catedral y difuminándose en la inmensidad del nublado y melancólico cielo.
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