El miraba con arrobo esos enormes ojos amielados. Fascinado estaba con sus cejas afiladas, su nariz recta, sus mejillas rojizas. Su rostro era armónico, cual sinfonía de haydn, enmarcado por el castaño mas genuino, cual húmedo roble. Su figura era tan sensual como lo podían ocultar sus religiosas ropas. El se limitaba a admirarla en la red hecatombe que llaman F y se desvanecía con cada foto que guardaba en su muro. Deseaba tomarla sutilmente por detrás, descubriendo su clara túnica y devorar con la lengua su inmaculada raya. Luego desnudar sus pies de armiño y besarlos como cachorro hasta frotar con ellos su enorme y suculento miembro, fundiendo sus largos y divinos pies con ella. La musa puritana se desprendía de sus ropas tan enérgica como gacela de pradera y abalanzaba sus manos sobre la vara, con la sutileza del cisne. Ahora ella penetraba sus secretos con un solo dedo.
En su humilde instancia el no podía hacer mas que juegos prohibidos ;ante el haz de la luz mas lunática se entrego a unos juegos todavía mas prohibidos. Se retorcía en la cama hincado y dando vueltas con los ojos blancuzcos y una inevitable sonrisa de satisfacción. El se transmutaba en si, en su yo mas primordial e inhóspito, en su yo mas consciente de lo inconsciente. El ahora era animal del fruto prohibido, animal que respira de la luz azuleja y enamorada.
Al día siguiente, desde su anacrónica laptop penetro en la cuenta de la doncella, hecho lo cual le costo un ojo y la mitad del otro, pero finalmente siendo un maestro hacker pudo descifrar la compleja contraseña que entrañaba. Ahí encontró algunas fotos que le mostraban muy seguido en la catedral metropolitana, hecho que le convención de darse unas vueltas por ella.
Luego de una semana, el hombre arribo al tenebroso camión que hiba de santa martha a constitución y de constitución llego a salto del agua. De salto del agua llego a pino suarez y de pino suarez al zócalo. Entonces como espectro sediento llego a la descomunal catedral y sintió una electricidad infinita inspirada por lo inmenso. Entro tímidamente por uno de los antiguos portales y vislumbro un inmaculado y larguísimo haz de luz que era una pincelada de la presencia de algo sobrehumano. Caminaba y los muros se abalanzaban al techo, tan soberbios como toda la elegancia humana podía dar.Al parecer se celebraba una elegante boda y no de cualquier pareja sino de una europea de estirpe. Inmediatamente entro fue detenido por dos hombres de negro. El pobre se llevo fina impresión y cierto miedo al ver que su amada estaba en un púlpito . En ese momento de uno de los sepulcros de la catedral irrumpió una criatura tan horrible como si hubiera sido escupida del rincón mas ardiente del infierno y toda la fina concurrencia, que no era poca, se quedo atónita. Algunos se desmayaron y otros huyeron tan rápido como sus piernas se los permitieron. La bestia tenia unas alas gigantes de murciélago, un rostro entre humano y murciélago con algunos escasos mechones blancos. Despego de sus oscura tumba hasta el rincón mas alto de la catedral y ahí se quedo. En medio del caos los guardias intentaron dispararle a la bestia sin éxito y el hombre entro corriendo hacia el púlpito. El desvistió a la monja tan rápido como pudo y de alguna forma sus gritos rompieron los delicados oídos de la criatura. La bestia voló formidablemente hasta el púlpito y tomo de los hombros al hombre, llevándolo pesadamente por un portal de la catedral y difuminándose en la inmensidad del nublado y melancólico cielo.